O Arraial d´Ajuda   

 
Piense en todo lo bueno que ya oyó decir de Porto Seguro y de Costa do Descobrimento; substraiga todo lo que ya oyó de malo: Eso es Arraial d’Ajuda.

Cosmopolita, rústicamente encantadora y repleta de bellezas naturales, este “poblado” que más parece una pequeña ciudad (peculiar y totalmente diferente del municipio que pertenece, Porto Seguro) es el destino obligatorio para quien quiere hacer un viaje exclusivo de ¡pura diversión y encanto!

Olvídese de los hippies que la descubrieron en la década de 70. Hoy personas de todo el mundo y de todas las edades, pero sobre todo los jóvenes, llegan hasta aquí.

Olvídese también de la Lambada, Lambaeróbica o del Axé music, ahora el Arraial es de todos los ritmos.

La calle “Bróduei” (el nombre de la calle de Bahía se escribe exactamente así y no Broadway como la americana) ya no es más el Point.


La carretera do Mucugê (o Calle do Mucugê) es la que se transformó en el retrato de este especial rinconcito de Brasil. Mucho color, las más originales artesanías, cocina variada, típica e internacional, bares buenísimos, galerías (como el Beco das Cores), pequeños centros comerciales, verde y, al final... exuberantes playas de aguas templadas y transparentes, enmarcadas por acantilados (falésias) y palmeras.

Todo en medio de la Mata Atlántica, con derecho al canto y visita constante de los pájaros.
 

 


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 Um poco de historia de Arraial  


La historia de Arraial d’Ajuda, una población típica de las misiones jesuíticas del siglo XVI, empezó con la construcción de la iglesia, que recibió la primera peregrinación de Brasil y hoy acoge a unos 15 mil peregrinos de Bahía y del resto del país, que durante la Fiesta de la Santa, del 7 al 15 de agosto, llegan para cumplir sus promesas, hacer pedidos y agradecer a la patrona del distrito, de los marineros y de los largos viajes.

El Arraial de Nossa Senhora fue un homenaje más a Tomé de Souza y a los primeros jesuitas que aquí llegaron en 1549, con sus 3 naves: Conceição, Salvador y Ajuda, que vendrían a ser nombres de ciudades y de sus primeras iglesias. Antes de la construcción de la capilla de paja sólo había un altiplano con una plantación de un cañaveral.

En la formación del poblado ayudó el ciclo de la caña de azúcar y a partir de 1720, el del cacao. Tuvieron influencias también otras cosechas como piasava, harina de yuca y la pesca. Pero mayor de todos, sin duda, fue la peregrinación religiosa de cientos de personas que venían en peregrinación y otros que mandaban a buscar el agua. Propagado por los jesuitas que "hizo Nuestra Señora merced de abrir milagrosamente aquella fuente", la buena nueva del milagro se esparció por todas las capitanías de Brasil. En 1763, el Oidor Tomé Couceiro de Abreu le escribe al rey de Portugal sobre los “poblados y ríos de la capitanía de Porto Seguro”, donde habla de Trancoso, Vale Verde, pero no menciona Arraial. Hay algunas hipótesis de que Arraial sería el antiguo poblado de Santo Amaro, o que se llamaba “Vila de Insuacome”. Hasta el inicio del siglo XIX el Arraial d’Ajuda parecía que no existía con alguna notoriedad mayor. En la formación de la población del actual distrito tuvieron influencia varios grupos étnicos, los indígenas (indios pataxós), los negros y los extranjeros (portugueses, franceses, holandeses, ingleses y españoles). Milagros de N. Sra. d’Ajuda hacen historia.


Diversos religiosos, incluyendo el cura Manoel da Nóbrega, dejaron relatos escritos sobre la aparición de la imagen de Nuestra Señora d’Ajuda, la construcción de la iglesia de la santa y el agua milagrosa que brotó a los pies de la iglesia. En su “Crónica de la Compañía de Jesús en el Estado de Bahía”, de 1864, el cura Simão de Vasconcelos cuenta que un viejo leñador, habitante de un rancho cerca de la costa, subió un día a lo alto de la montaña con el objetivo de encontrar mejor madera para poder restaurar algunos portones de su cabaña, cuando tropezó en un fragmento de roca: era la milagrosa santita. De rodillas, el simple hombre la tomó en las manos y luego volvió a su casa, poniendo la imagen en una cavidad de la pared de su humilde cabaña, adornándola con varias flores. Todo el resto del día el hombre se puso a rezar, hasta que se durmió, vencido por el sueño. Al despertarse no encuentra a la santa y vuelve al mismo sitio de la víspera, donde allá estaba la imagen, en la misma posición. El leñador trae a la santita de vuelta y la pone en el oratorio. Vuelve a rezar y a dormirse y al abrir los ojos, nada de la imagen. Por tercera vez la había encontrado y había comprendido su divino propósito, e inspirado quizás por el cielo, transfiere su cabaña al lugar del precioso descubrimiento, hoy ocupado por el templo. El leñador se vuelve entonces un ermitaño y pasa a peregrinar alrededor, haciendo curas milagrosas, cuyas donaciones se destinaban a la construcción de una iglesia para la santa, a la que le dio el nombre de Nuestra Señora d’Ajuda. Ajuda era también el nombre de una de las tres carabelas que trajeron a los primeros jesuitas a Brasil en 1549: Conceição, Salvador y Ajuda.


La urbanización comenzó a partir de la iglesia. La iglesia de N. Sra. d’Ajuda empezó a ser construida en 1549, con tapia, adobe y cobertura de paja. Alrededor habían sido construidas casas, que además de abrigar a los jesuitas, servirían también para el trabajo de catequesis de los indios. Según el relato de Fausto Rodrigues de Almeida, en su libro "Descubra Porto Seguro", el primero y el segundo templo que se edificaron cayeron en una noche, por tener la entrada hacia al mar, uno, y el otro hacia el interior, cosa que la caprichosa santa no quería. Si los curas la ponían hacia el Este, ella giraba hacia el Oeste e lo mismo hacia el Sur, prefiriendo encontrarse con el Norte. En esta posición se encuentra la actual iglesia. En 1772 la iglesia, que puede ser divisada a cuatro o cinco leguas del mar, fue totalmente reconstruida.

El conjunto arquitectónico atrás del altar está compuesto de cinco imágenes: El Crucificado, San Amaro, San Antonio y dos imágenes de Nuestra Señora d’Ajuda, una menor, considerada milagrosa, con 31 cm de altura, traída de Portugal, en 1549, por los misioneros jesuitas, y otra mayor, del Siglo VXIII. Ambas permanecen en el altar mayor, quedando la pequeña instalada en una posición superior. La iglesia posee también una sala de milagros, con innúmeros exvotos de agradecimiento a la santa, siendo el más antiguo fechado en 1893. De acuerdo con la Guía Cultural del Made (Museo Abierto del Descubrimiento) la iglesia no fue sólo marco de fundación de Arraial d’Ajuda, ella fue también el factor determinante de la continuidad y desarrollo del pueblo. "La probable causa de la afirmación del núcleo urbano fue la peregrinación religiosa, que progresó a partir del Siglo XVIII, con peregrinaciones y personas en búsqueda de la fuente milagrosa", dice el documento. Según la guía, el cura Manoel da Nóbrega rezó la misa de Navidad en la iglesia en 1550 y José de Anchieta vino en peregrinación en 1583. El Santuario de Arraial d’Ajuda es considerado el más antiguo santuario católico de Brasil, cuya peregrinación acontece a partir de 6 de agosto, con el ápice de la fiesta en homenaje a la santa patrona de Arraial el día 15 de agosto.

Agua milagrosa brota a los pies de la iglesia
Según el cronista de la Compañía de Jesús en Brasil, cura Simão de Vasconcelos, en 1549, con su sudor y de algunos compañeros, estaban construyendo la ermita de N. Sra. d’Ajuda. Tanto para la preparación de la argamasa como para uso doméstico, los religiosos eran obligados a buscar agua lejos, teniendo que subir y bajar colinas y atravesar la propiedad de un habitante, que no se conformaba con las idas y venidas por dentro de su propiedad. Entristecidos con la situación, los religiosos le suplicaron a la virgen que contornase tal estado de cosas. Con inmenso esfuerzo, ya habían conseguido levantar la capilla mayor del santuario y un día, cuando el cura Francisco Pires celebraba la misa en la referida capilla, se verificó el milagro.

Oficiaba el sacerdote con celeste fervor, cuando se oyó repentinamente, debajo del altar, "un sonoro y suave susurro", en el decir del cura José de Anchieta, yendo a brotar aquella corriente de agua fuera del frontispicio de la iglesia, al pie de un frondoso árbol. Para ver y admirar el gran prodigio corrieron todos los habitantes, y entre ellos, aquel que repudiaba el tránsito de los curas por dentro de sus tierras. Según narra el cura Simão de Vasconcelos, el hombre quedó tomado de espanto, viendo cuan más liberal se le mostró a la señora de los religiosos, y con agua más dulce y clara. Tocado por la reprensión de los cielos, se volvió él un devoto especial de la santa.

El milagro de la imagen se esparció por todas las compañías de la costa de Brasil y grandes cantidades de peregrinos, procedentes de los más avanzados puntos de la colonia empezaron a venir en búsqueda de la ermita y de la cura por el agua.
Cronograma de la iglesia
1549 - Inicio de la construcción por los jesuitas.
1551 - Ya en esa época, el cura Antonio Pires se refiere a la iglesia como una ermita muy visitada por las peregrinaciones.
1583 - La visitan en peregrinación los curas José de Anchieta, Cristóvão de Gouveia, Ferrão Cardin y otros jesuitas.
1772- La iglesia es reformada y la fisionomía es la que permanece actualmente.

Fuente: Volumen V del Inventario de Protección del Acervo Cultural de Bahía (IPAC)
EL campo de aviación
El campo de aviación, llamado como "Campo de Emergencia", fue construido en 1939 como la base estratégica a servicio de los promotores de la 2ª Guerra Mundial. Bajo la responsabilidad del ingeniero de campo, Galdino Mendes, el campo fue hecho en menos de 60 días.
La "Revoada de Maio de 1939" fue una fiesta para Porto Seguro y Arraial, que contó con la presencia del almirante portugués Gago Coutinho y Sacadura Cabral, que ya era conocido desde 1922 debido al primer viaje aéreo entre Europa y América, en un pequeño avión "Lusitania". También funcionaba aquí una agencia de correos en los años de 1947 - 1950. Hoy en el lugar del Campo de Aviación existe el Parque Central y a lo largo de la pista, en especial del lado derecho, algunos barrios más populosos como Vilas do Arraial, San Francisco, San Pedro, Guanabara y Santiago.
 

Fuentes: Santuario de Arraial d´Ajuda y Jornal do Sol



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    Onde Comer

 


Gastronomía también es un ítem importante.


"El sector de alimentos y bebidas representa una buena oportunidad de atender a nuestros huéspedes de forma exclusiva y especial, en las playa, en las habitaciones (room service), en la piscina, y en las demás áreas internas apropiadas".
La competencia con los otros restaurantes situados en el centro es grande. "Existen diversos establecimientos buenísimos que complementan las opciones gastronómicas con una vasta variedad de sabores, propiciando una experiencia muy interesante, única." Tenemos convenios con los mejores Restaurantes de Arraial y también servimos en sistema “Delivery” en nuestras dependencias. Cartas de restaurantes en la Recepción

El Arraial d’Ajuda reúne restaurantes de las más variadas cocinas y la amplia mayoría se concentra en la movida Calle do Mucugê. Las opciones van del famoso Steak do Manguti a la sofisticada carta del Rosa dos Ventos, uno de los más tradicionales de la ciudad y con delicias que deben ser solicitadas con un día de anticipación, como la langosta a la parrilla y el cabrito a la Toscana con romero. En la especialidad encanto y diversión, los primeros puestos van para Don Fabrício, Thaï Garden y el Girassol, con bar y mesas de billar.


Aipim Estrela

Cocina: Variada
Bueno para ir: De a dos, con la familia, con los amigos.
Dir.: Beco do Jegue, s/n
Tel.: (73) 3575-3222
Boi nos Ares

Cocina: Carnes / Parrilla
Bueno para ir: con la familia, con los amigos, para conocer gente.
Dir.: R. do Mucugê, 200
Tel.: (73) 3575-2554
Sitio: link website


Don Fabrizio

El chef y propietario –el siciliano Fabrizio Abate– atiende a los clientes personalmente y sugiere los platos

Cocina: Italiana
Bueno para ir: De a dos, con la familia, con los amigos.
Dir.: R. do Mucugê, 370
Tel.: (73) 3575-1045


Lothus

La decoración está inspirada en la cultura tailandesa, con muchas velas. Los ambientes son aireados y sin paredes, con tatamis al aire libre

Cocina: Tailandesa
Bueno para ir: De a dos, con los amigos, para conocer gente.
Dir.: R. do Mucugê, 420
Tel.: (73) 3575-1106

Manguti

Los destaques del menú son los tradicionales y famosos Steaks con ñoqui a la salsa Poivre o Madera

Cocina: Variada
Bueno para ir: con la familia, con los amigos.
Dir.: R. do Mucugê, 99
Tel.: (73) 3575-2270
Sitio: www.maguti.com.br


Paulo Pescador

Familiar y tradicional, el restaurante es comandado por Paulo Roberto da Cunha, que cocina y también atiende a los clientes

Cocina: Variada
Bueno para ir: con la familia, con los amigos.
Dir.: Plaza S. Brás, 116
Tel.: (73) 3575-1242
Sitio: link website

Rosa dos Ventos

Decorada con obras de artistas locales, la casa abierta en 1991 ofrece ingredientes que vienen de la huerta y del pomar propios
Cocina: Variada
Bueno para ir: De a dos.
Dir.: Alameda dos Flamboyants, 225
Tel.: (73) 3575-1271

Sabor & Arte

Cocina: Variada
Bueno para ir: De a dos, con la familia, con los amigos.
Dir.: Plaza Brig. Eduardo Gomes, 86
Tel.: (73) 3575-2379

Estrela

Cocina: Variada
Bueno para ir: De a dos, con la familia, con los amigos.
Dir.: R. do Mucugê, 201
Tel.: (73) 3575-2655

Girassol

Frecuentado por el público joven, también tiene bar y mesas de billar

Cocina: Pizzería
Bueno para ir: con los amigos, para conocer gente.
Dir.: R. do Mucugê, 290
Tel.: (73) 3575-1717

Mr. Pastas

Cocina: Variada
Bueno para ir: con la familia, con los amigo.
Dir.: R. do Mucugê, 145
Tel.: (73) 3575-2292

Nipo

Cocina: Japonesa
Bueno para ir: De a dos, con los amigos.
Dir.: R. do Mucugê, 250
Tel.: (73) 3575-3033

Thaï Garden

Cocina: Tailandesa
Bueno para ir: De a dos, con los amigos, para conocer gente.
Dir.: R. do Mucugê, 402
Tel.: (73) 3575-1106
 

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Qué ver y Qué hacer


La gastronomía y las playas son las mayores atracciones de Arraial D’Ajuda
Sin duda, la mayor atracción de Arraial d’Ajuda son las playas. El número exacto no es preciso, la verdad no importa mucho. Lo que realmente interesa es que son todas con características únicas y bellezas diferentes en unos 16 kilómetros.
La playa Taípe, por ejemplo, es tranquila, aislada por acantilados de hasta 20 metros de altura. Es la desembocadura del río del mismo nombre, de aguas oscuras gracias a la vegetación del manglar, pero libres de la contaminación y buenísimas para la pesca. En cambio, la Playa Pitinga es una ensenada de olas medianas y aguas verdes, que rompen en playa. En el local, hay varias opciones de cabañas con excelente infraestructura.

La playa Arraial o dos Nativos, o das Canoas es poco buscada por bañistas. Con arena suelta y palmeras, alberga barcos de pesca y ocio. No ofrece ninguna estructura.

En forma de media luna, la playa de Mucugê es la más cercana del pueblo y la más frecuentada. Las suaves olas rompen en los arrecifes próximos a la costa. Allá es posible alquilar caballos, quinchos y carpas.

La playa alberga el Paradise Water Park, con un área de 157 mil metros cuadrados. Entre las opciones de diversión hay juegos como la piscina con olas, parque infantil acuático, un conjunto de toboganes cerrados con recorridos sinuosos, tobogán infantil, laguna pequeña, Río Rupi, una piscina con corriente, entre otros.


Las playas de Arraial d’Ajuda son accesibles a pie, tomando la Calle do Mucugê. Al llegar a la playa del mismo nombre repleta de kioscos que se llenan en verano a la izquierda quedan las playas más tranquilas, como Araçaípe y Apaga-Fogo. A la derecha está la famosa playa do Parracho, con bares frecuentados por jóvenes. Continuando la caminata se llega a Pitinga, menos frecuentada y con pocos –sin embargo encantadores– kioscos y posadas. Más adelante queda la aislada Taípe, con olas fuertes y enmarcada por inmensos acantilados.


Playa do Mucugê
Evaluación:
Playa central de Arraial d’Ajuda, Mucugê. Las piscinas naturales son buenas para baños y la práctica de deportes náuticos. En verano, es el escenario de fiestas “luau” y “raves” que llegan hasta la madrugada.

Playa de Pitinga
Evaluación:
La ensenada enmarcada por acantilados coloridos (falésias) es famosa por el encanto de sus posadas y kioscos. Con movimiento menos intenso, Pitinga es accesible a pie –cerca de media hora de caminada a partir de Mucugê– o en coche (diez minutos por carretera de tierra a partir del centro).

Playa de Taípe
Evaluación:
La playa más alejada y salvaje de Arraial d’Ajuda queda a unas dos horas de caminata, partiendo del poblado. El escenario compensa: La playa alberga los más imponentes y lindos acantilados del Sur de Bahía, llegando a 45 metros. Coloreadas, tienen matices que van del blanco al rojo, pasando por el naranja y el ocre, sin contar el verde de la vegetación. En el camino hay trechos desiertos y otros con kioscos para reponer las energías.

Point do Parracho
Evaluación:
Punto de encuentro de jóvenes, en Parracho hay grandes kioscos con música todo el día y que ofrecen alquiler de tablas de windsurf, kayaks y equipamientos de buceo. Hay canchas de deportes en la arena para la práctica de voleibol, futvoley y fútbol y, en verano, promueve las fiestas más visitadas de Arraial.


Playa do Apaga-Fogo
Evaluación:
La primera playa del poblado queda cerca de las balsas y la desembocadura del río Buranhém. Es allá que funciona el Arraial d’Ajuda Eco Parque, un parque acuático repleto de toboganes de agua y piscina de olas. La playa tiene infraestructura de kioscos que ofrecen equipamientos para la práctica de deportes náuticos, como windsurf y kayaks.

Playa do Araçaípe
Evaluación:
Bastante tranquila, está rodeada por posadas y agradables quinchos. En la bajamar gana piscinas naturales, perfectas para el buceo con snorkel.


Ver y hacer

En Arraial d’Ajuda, la playa es el escenario de casi todos los programas, sean ellos relajantes o divertidos. Incluso los culturales, como una visita al Largo da Ajuda (plaza) y su iglesita, tienen el mar como telón de fondo. El paisaje sólo cambia por la noche, cuando el colorido de la Calle do Mucugê substituye –a la altura– el azul de las aguas.


Noche
El axé no es más el ritmo exclusivo de las noches de Arraial. En la Calle do Mucugê, bares y discotecas ofrecen desde chill out –en Girasol, con ambiente moderno y billar– hasta la música electrónica, especialidad de D.O.C. Club.
En el Beco das Cores, un callejón con bares, restaurantes y tiendas también en la Calle do Mucugê, siempre hay música en directo. Los luaus en playa do Parracho, que acontecen en verano, son concurridos y reúnen de bandas baianas a grupos de rock.

La Bróduei, que hasta fines de los años 90 concentraba la movida nocturna, hoy está decadente. Los bares todavía funcionan, pero el lugar no ofrece...

Pasear en Trancoso, playa do Espelho y Caraíva
Partiendo hacia la costa sur, surgen poblados menores que Arraial, pero no menos encantadores. La primera parada es Trancoso, accesible por carretera asfaltada en viaje de 50 kilómetros. El sofisticado pueblo tiene lindas playas y un centro tan atractivo como la costa –el llamado Cuadrado, enmarcado por casitas coloreadas que funcionan como tiendas de marca y restaurantes estrellados. Siguiendo viaje –25 kilómetros por carretera de tierra– se llega a la playa Espelho. Por allá, los destaques son los kioscos a la orilla del mar que esparcen perezosas, almohadones y sofás en la arena y en el césped sombreado por palmeras.


Arraial d’Ajuda Eco Parque
Evaluación:
En medio de una reserva de Mata Atlántica, el parque ofrece juegos para los niños y servicio de playa para los padres. Además de las actividades acuáticas: toboganes, piscina de olas y río lento, tiene programas radicales, como tirolesa, rappel, escalada, y arborismo. En la alta temporada hay conciertos con bandas de axé en algunos fines de semana.


Largo da Ajuda
Evaluación:
El centro histórico del poblado, conservado por el IPHAN, comprende la sencilla catedral de Nuestra Señora da Ajuda, erguida en 1551 y que alberga un mirador que desvela toda la Carretera de la Balsa y el encuentro del río Buranhém con el mar. La construcción, que queda delante a una plaza, está enmarcada por casitas simples y coloridas, algunas transformadas en pequeñas tiendas, panaderías y cafeterías.




En los Alrededores

Partiendo hacia la costa sur, surgen poblados menores que Arraial, pero no menos encantadores.

Trancoso
La primera parada es Trancoso, accesible por carretera asfaltada en viaje de 50 kilómetros. El sofisticado pueblo tiene lindas playas y un centro tan atractivo como la costa – el llamado Cuadrado, enmarcado por casitas coloridas que funcionan como tiendas de marca y restaurantes estrellados.


Playa do Espelho
Siguiendo viaje –25 kilómetros por carretera de tierra– se llega a la playa Espelho. Por allá, los destaques son los kioscos a la orilla de mar que esparcen perezosas, almohadones y sofás en la arena y en el césped sombreado por palmeras.

Caraíva
Evaluación:
Continúe por la carretera sin pavimentación y, 15 kilómetros adelante, pare en la rústica Caraíva. Con calles de arena y muchos ríos a lo largo de las playas, es famosa por sus noches – los forrós son animadísimos.
 

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